Ciudades inteligentes. Smart Santander

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Durante marzo de 2012, nuestro compañero Tomás Garcia Fresno, ingeniero en Informática y técnico municipal del Ayuntamiento de Santander, llevo a cabo una presentación del proyecto Smart Santander y las ciudades inteligentes que por aquel entonces se encontraba en pleno desarrollo. A fecha de publicación de esta revista, el proyecto Smart Santander ha finalizado ya su desarrollo. No obstante ha supuesto uno de los proyectos de investigación más emblemáticos, no solo en la ciudad de Santander sino también en toda Europa e incluso algunos países fuera del ámbito de la UE; y aún sigue siendo un tema en constante expansión con nuevos proyectos que están siendo imitados por otras ciudades del mundo.

 

Ciudades Inteligentes vs Ciudades Digitales

El concepto de Smart City o Ciudad Inteligente viene siendo utilizado últimamente con gran asiduidad en los medios. Pero lejos de ser un simple término de moda, tiene un objetivo claro y que es la meta de muchas de las grandes ciudades del planeta. Cuando se oye hablar del termino de Smart City, automáticamente se pretende llevarlo al plano puramente tecnológico y más concretamente al mundo de los sensores. En este sentido sería conveniente distinguir dos aspectos o definiciones que quizás aclaren mejor que es lo que realmente se persigue. En este sentido deberíamos quizás hablar de lo que sería la Ciudad Digital y por otra parte lo que sería la Ciudad Inteligente o Smart City propiamente dicha.

Por ciudad digital podríamos entender aquella que hace uso de los avances tecnológicos para mejorar la calidad de sus servicios bien sea a través del despliegue de sensores, cámaras, dispositivos inalámbricos, redes, servidores y cualquier medio técnico que posibilite la captura y tratamiento de información que pueda ser considerada de interés dentro de la ciudad.

Sin embargo, por Smart City o Ciudad Inteligente entenderíamos aquella que haciendo uso de las infraestructuras de la ciudad digital junto con una correcta gestión de los recursos desplegados proporcionaría una mejora en la calidad de vida de sus habitantes. Está claro que por tanto que el término de ciudad inteligente va mucho más allá de la simple idea tecnológica requiere de la participación de más elementos y actores. Supone la participación, sin ningún lugar a duda, de los órganos de gobierno y gestión de la ciudad. Por tanto cualquier proyecto de ciudad inteligente solo llegara a buen puerto si se involucran no solo tecnólogos sino también juristas, políticos, psicólogos y cualquier otra disciplina que afecte a los servicios de la ciudad. Si no hay coordinación y correlación de los servicios que se pretenden modelar no puede haber éxito y lo único que se lograría es la implementación de soluciones verticales sin apenas relación entre sí. Precisamente la correlación entre servicios es lo que a su vez proporcionaría nuevo conocimiento e información que ayudaría a mejorar aún más los servicios. Así, si un servicio de gestión del aparcamiento se coordina con otro de gestión del tráfico o de monitorización de parámetros medio ambientales; se podrían obtener nuevas informaciones como, por ejemplo, la repercusión del tráfico sobre la contaminación de la ciudad. Esta información además puede ser recogida, gracias a los medios de la ciudad digital, en tiempo real, por lo que se podrán actuar sobre semáforos y otros servicios con el objeto de paliar sus efectos.

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¿Por qué construir ciudades inteligentes?

La población en las ciudades está creciendo de una forma alarmante. Actualmente ronda el 50%, y según informes de las Naciones Unidas en el año 2050 un 70% de la población mundial vivirá en las ciudades. Esto supone que esta avalancha humana en centros urbanos agravará aún más problemas ya existentes como son la contaminación, la falta de espacio, los recursos energéticos, etc.

Para llevar a cabo la construcción de servicios para una ciudad inteligente es donde entran en juego los componentes de la ciudad digital, es decir, los medios técnicos necesarios para su posterior gestión. Aquí es precisamente donde más incidió el proyecto Smart Santander y que marcó la diferencia con respecto a otros proyectos de investigación del mismo ámbito.

 

El proyecto Smart Santander

Smart Santander se trababa de un proyecto de investigación científica financiado por la Comunidad Europea dentro del VII Programa Marco (FP7). Dentro del FP7 aparecen diversos tipos de proyecto, cada uno de los cuales está orientado hacia un reto (Challenge). En el caso concreto de Smart Santander se encuadraba dentro del Challenge 1: Redes Ubicuas y Confiables e Infraestructuras de Servicio. Es decir, SmartSantander no se trataba de un producto final listo para su empleo en aplicaciones finales, sino que en esencia se trataba de desarrollar una arquitectura de telecomunicaciones sólida y fiable que permitiese sentar las bases de futuros proyectos en la misma línea no sólo en Santander sino en el resto de Europa.

Internet de la Cosas (Internet of Things)

La computación ubicua (o pervasiva) es un paradigma de la informática que tiene por objetivo la integración de pequeños dispositivos y sensores en todos los aparatos y objetos de nuestra vida cotidiana, de forma que permitan la interconexión entre los mismos pudiéndose intercambiar información útil entre ellos. Esto conformaría un gigantesco sistema distribuido de dispositivos que “hablarían” los unos con los otros sin existir mediación alguna por parte del ser humano. De esta forma será posible la automatización de múltiples tareas que hasta la fecha eran impensables y han necesitado de la intervención del hombre. Esto es lo que también se ha venido a llamar el Internet de la Cosas (Internet of Things-IoT) o comunicación Máquina a Máquina (Machine to Machine – M2M). Las imágenes que se muestran a continuación muestran algunos de los dispositivos que se utilizan en este tipo de tecnología.

Son dispositivos de muy pequeño tamaño (nodos) con una capacidad de computación muy limitada pero a los que se pueden acoplar sensores de diversa naturaleza para que capten datos del entorno. Estos datos fluyen a través de la red hasta un punto de concentración donde la información que captan los sensores es tratada con el objeto de obtener un servicio útil.

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Hasta la fecha se han realizado muchos proyectos europeos con el objeto de aplicar estas tecnologías pero siempre a pequeña y mediana escala, es decir, redes de sensores inalámbricos que pueden reproducir el paradigma del Internet de la Cosas pero siempre dentro de dominios de aplicación pequeños y con pocos elementos interconectados. Uno de los principales problemas que se han observado dentro de los proyectos ya desarrollados es, que si bien son muy eficaces dentro de su dominio concreto (verticalidad) no tienen resuelto un problema crucial que es el de la horizontalidad del dominio; es decir, actualmente existen multitud de proyectos de escala pequeña y media que tratan los aspectos del IoT pero son incapaces de establecer conexión entre ellos actuando como islas de conocimiento.

Es precisamente aquí donde Smart Santander entró a llenar el hueco existente. El objetivo era desplegar una gigantesca red de sensores inalámbricos (alcanzar hasta 20.000 dispositivos) de tipo heterogéneo, de forma se pudiera poner en práctica una arquitectura capaz de interoperar entre elementos de distinta naturaleza.

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Este proyecto fue único en el mundo y ha constituido un excelente campo de experimentación a la comunidad científica europea, puesto que Smart Santander establece las bases para la comunicación entre elementos heterogéneos, permitiendo la federación con otras redes de similar naturaleza en el resto de Europa y el mundo. De hecho, uno de los objetivos del proyecto fue la unión con otras ciudades como Aarhus en Dinamarca, Pançevo en Bosnia y Guilford en el Reino Unido por citar algunas, donde ya se desplegaron redes similares pero de escala mucho más restringida.

Sin embargo, Smart Santander fue más allá aun, puesto que el despliegue de una red de 20.000 sensores hizo posible que se pudiera plantear el proyecto con el objetivo de construir una “Ciudad Inteligente”. Otras ciudades europeas tenían puesta su mira en tal objetivo (Amsterdam, Barcelona, Aarhus,…); sin embargo, tan sólo Santander fue en esas fechas la única con un proyecto real y lo más importante, con una financiación de la UE para ello. Podemos por tanto concluir que los objetivos generales fueron:

  1. Desplegar una instalación experimental orientada a la investigación de tecnologías y servicios sobre “Internet de las Cosas (Internet of Things)” dentro del contexto de las Ciudades Inteligentes.
  2. Conducir a Europa a la cabeza de las investigaciones en relación a la Internet del Futuro (Future Internet).
  3. Proveer a la comunidad científica europea de unas instalaciones únicas en el mundo para la experimentación y evaluación a gran escala dentro de los parámetros y condiciones más realistas posibles.
  4. Ofrecer a los usuarios finales (ciudadanos de Santander) una serie de servicios basados en las instalaciones desplegadas.

 

Referencias: SmartSantander. Web oficial: http://www.smartsantander.eu/

 

Tomás García Fresno. (tomasgarcia@santander.es)

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Ingeniero en Informática e Ingeniero Técnico de Sistemas por la UNED.

Trabaja como agente de Policía Local en el Ayuntamiento de Santander a cargo de la Plataforma Informática de la Policía (PIPL) y está adscrito al departamento de Informática y Comunicaciones del Ayuntamiento donde colabora en el desarrollo de software base y de gestión, asi como Project Manager en diferentes proyectos europeos de investigación del 7º programa marco.

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